Pescados y mariscos
Los caracoles una tradición en la cocina europea meridional
Es uno de los más antiguos alimentos de la humanidad, su preparación requiere tiempo y paciencia, ya que deberán estar en ayuno por espacio de una semana como mínimo antes de empezar el proceso para elaborar el plato.
Luego, se lavan colocándolos en un recipiente hondo con abundante agua fría, vinagre y sal, removiéndolos varias veces con las manos para que suelten la baba que asemejará espuma.
A continuación se enjuagan varias veces en abundante agua, hasta que ésta salga completamente clara. Entonces, se cocinana en una olla grande, cubiertos por agua fría a fuego bajo, aumentando la intensidad hasta que todos los caracoles salen de su caparazón/concha. Entonces se aumenta la llama a máximo para que el agua hierva y los cuerpos queden fuera, dejandolos cocer 3 min.
Después, se escurren, desechando los que no han salido, se vuelve a cubrir con agua fría, se añada unas hojas de laurel, ramitas de menta, de tomillo e hinojo formando un ramito/ramillete, bien atado con hilo de algodón una cebolla mediana, pelada, con 3 clavos de olor pinchados y sal, a gusto.
Se lleva, nuevamente a fuego fuerte, hasta que hierva, entonces, se retira la espuma y se deja hervir a fuego lento por espacio de 2 1/2 hs. Para saber si están cocidos se clava una aguja en el caracol, si sale con facilidad de su caparazón/concha es que están a punto.
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